Si contrata solo informática
Le instalan candados: respaldos, antivirus, firewalls. Pero nadie explica por qué usted tiene ese dato, ni redacta el contrato con su proveedor.
Consultora en protección de datos personales
Ayudamos a organizaciones a poner sus datos en orden y a cumplir la ley que los regula. No solo con informes, sino con acciones concretas que quedan implementadas en sus sistemas.
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Los datos de sus clientes, pacientes o trabajadores son un activo, y también una responsabilidad. La ley reconoce que esa información es de las personas, no de quien la guarda. Y le pide algo nuevo: ya no basta con cuidarla, hay que poder demostrar que la cuida.
Para eso existe una autoridad que revisa y puede multar: la Agencia de Protección de Datos Personales.
Valores en pesos según la UTM de septiembre de 2026.
Nadie va preso por esto.
La ley no crea delitos nuevos para directores ni gerentes: son multas y responsabilidad civil. Es un riesgo que se administra. Y si llega con un programa de cumplimiento certificado, la ley lo toma a favor suyo.
Un cliente que se fue, una familia que cambió de colegio. Tiene un plazo para responder por escrito, y hay casos en que debe borrar y otros en que la ley le obliga a conservar. Saber cuál es cuál es el trabajo.
Un notebook robado, un correo mal enviado. Hay que informarlo a la autoridad sin demora. Callarlo a sabiendas está entre las faltas más graves que la ley contempla.
Antes bastaba con tenerlo. Ahora hay que poder mostrar con qué permiso o con qué fundamento se recogió, y quién lo ha visto desde entonces.
Las tres se resuelven antes de que ocurran, y ese es el trabajo.
Primero entender, después ordenar, finalmente sostener.
Miramos por dónde entra y dónde queda su información. Le entregamos un mapa: qué datos tiene, qué le falta y qué hacer primero.
Convertimos esa lista en hechos: políticas escritas, permisos separados, contratos con sus proveedores, y que cada persona vea solo lo suyo.
Asumimos el cargo de delegado de protección de datos que la ley exige. Respondemos a quien reclame, hablamos con la Agencia y mantenemos todo al día, sin fecha de término, porque la obligación tampoco la tiene.
Trabajamos sobre los programas que ya tiene. No vendemos ni instalamos nada.
Esta ley pide dos mitades: el candado que protege los datos, y la llave legal que explica por qué usted los tiene. Media solución no sirve.
Le instalan candados: respaldos, antivirus, firewalls. Pero nadie explica por qué usted tiene ese dato, ni redacta el contrato con su proveedor.
Le entregan políticas impecables que su equipo de sistemas no sabe cómo aplicar. Y cuando lo vengan a revisar, esa distancia se nota.
Un solo contrato y una sola contraparte. Lo que la ley exige queda hecho en sus sistemas, con el respaldo legal de por qué.
No vendemos software ni administramos sus sistemas. Nuestro diagnóstico no tiene nada que venderle.
Revisamos procesos, ajustes y contratos. No copiamos sus bases de datos.
Nuestra propia política de privacidad está publicada. Nos exigimos lo mismo que a usted.
Socio · Cumplimiento y privacidad
Abogado regulatorio, experto implementando normativa a negocios y empresas. Experiencia de casi una década en el área regulatoria de la banca nacional. Ha desarrollado múltiples soluciones de integración regulatoria a lo largo de su carrera profesional.
Socio · Datos y seguridad
Ingeniero Comercial. Magíster en Gobierno de Datos, ha dedicado gran parte de su carrera a liderar el gobierno de datos en grandes empresas y la banca. Traduce la ley en algo que un equipo de sistemas puede ejecutar concretamente, logrando un puente efectivo de gobernanza.
A toda organización que trate datos de personas, sin importar su tamaño ni su rubro. Si tiene una lista de clientes, una ficha de alumnos, un registro de pacientes o una planilla de sueldos, le aplica.
Nada, y no compromete a nada. Son veinte minutos en los que le decimos qué le exige la ley en su caso. Distinto es la Fase 1, el diagnóstico completo: ese sí es un servicio que se contrata.
No. Trabajamos sobre los programas que ya tiene. No vendemos software ni instalamos nada, y nuestro diagnóstico no tiene nada que venderle después.
Depende del tamaño de su organización, de cuántos sistemas tenga y de en qué estado esté hoy. Por eso no publicamos un plazo: preferimos decírselo cuando lo hayamos mirado, en el diagnóstico, y no antes. El acompañamiento posterior no tiene término, porque la obligación tampoco lo tiene.
Un abogado le redacta políticas correctas. Lo que suele faltar es quien las convierta en ajustes concretos dentro de sus sistemas, y quien pueda explicar después por qué se hizo así. Eso es lo que hacemos.
Cuéntenos qué dirige y cómo están hoy. Le respondemos qué le exige la ley en su caso. Sin costo ni compromiso.